Este importante ensayo de Friedrich Georg Jünger ofrece una reflexión, crítica aunque no polémica, acerca de la filosofía nietzscheana. Sus pensamientos se desenvuelven sin retórica, sin adornos, con claridad, medidos con un ritmo perfecto y exacto. El resultado de esta honestidad intelectual es una interpretación libre y abierta de la obra de Nietzsche. Poesía y filosofía dialogando una con otra y un diagnóstico de la modernidad: estos son los puntos cardinales de la obra de Jünger. Para el autor, sólo hay tres obras del filósofo que pueden ser tenidas como verdaderas obras maestras de la filosofía: El nacimiento de la tragedia, Así habló Zaratustra y La voluntad de poder. A Jünger no le interesa el Nietzsche escritor de aforismos y contempla con enorme desconfianza al Nietzsche psicólogo y crítico de la moral. Para él, su obra es «como un centauro», en el sentido que aúna cosas desemejantes: filosofía y poesía, análisis y clarividencia, conviven con una tensión entre el impulso de la racionalidad, que tiende a establecer límites, y una mirada totalizadora, que lo contempla todo desde su atalaya. Esta pequeña joya ha dado la clave exacta del pensamiento de Nietzsche con referencia a la diferenciación entre poesía y filosofía y a la insistencia en el caracter apolítico de sus reflexiones, convirtiéndose de esa manera en una contribución valiosa al debate acerca del legado de uno de los filósofos contemporáneos más influyentes. Los humanos nacieron como una especie ciborg, simios con prótesis culturales y técnicas. Los ciborgs sufren una melancolía fruto del desarraigo: sienten nostalgia de un mundo natural al que no pueden volver. La melancolía es un estado característico de la modernidad cultural �de una época que se pensó a sí misma como exilio y ruptura con la tradición� que se universalizó con la imprenta y los viajes. Entre la naturaleza y la cultura, entre la ciudad terrestre y la utópica, entre la técnica y la imaginación, el espacio de los ciborgs lo definen metáforas como «frontera», «peregrinaje» o «nomadismo», es decir, lugares de metamorfosis continua, de diversidad de lenguas y gentes, lugares de exilio. La figura más representativa de la modernidad es Moisés: cruza el desierto huyendo del pasado, pero no le está permitida la entrada en la tierra prometida. De ahí su desacoplamiento con la realidad, su conciencia de vulnerabilidad. Pero su melancolía, siendo ya moderna, tiene otros sabores contemporáneos: la que genera un mundo de artefactos, imágenes y relatos a veces utópicos y a veces insoportables. La confianza es un conglomerado de actitudes, deseos, creencias, emociones y expectativas que impregna nuestra vida. Confiamos en las personas, las instituciones, en la naturaleza y en nosotros mismos. Por supuesto, hay diversas formas y tipos de confianzas con varios correlatos (prácticos y teóricos, concretos y abstractos ). Pero si es imprescindible para nuestra vida también es necesaria para el engaño: sin confianza no hay traición. Cuando nos convertimos en víctimas, ponemos en marcha diferentes respuestas para hacer frente a esta ruptura y aparecen malestares porque ¿Acaso confiar no implica establecer dependencias? El filósofo Carlos Pereda se sumerge en este difícil entramado sabiendo, no obstante, que no hay que apostarle ni a una cultura de la confianza ni a una de la desconfianza, sino a una cultura de la argumentación o, lo que es lo mismo, de la responsabilidad. La adquisición de la autonomía es un logro complicado pues consiste en descubrir las mejores razones para creer y actuar en cada situación.
Este ensayo de Friedrich Georg Jünger ofrece una reflexión crítica acerca de la filosofía nietzscheana. Sus pensamientos se desenvuelven sin retórica, con claridad y de forma amena. Para el autor, sólo hay tres obras del filósofo que pueden considerarse verdaderas obras maestras de la filosofía: El nacimiento de la tragedia, Así habló Zaratustra y La voluntad de poder. A Jünger no le interesa el Nietzsche escritor de aforismos y contempla con enorme desconfianza al Nietzsche psicólogo y crítico de la moral. Esta joya ha dado la clave exacta del pensamiento de Nietzsche con referencia a la diferenciación entre poesía y filosofía y a la insistencia en el caracter apolítico de sus reflexiones.
Los humanos nacieron como una especie ciborg, simios con prótesis culturales y técnicas. Los ciborgs sufren una melancolía fruto del desarraigo: sienten nostalgia de un mundo natural al que no pueden volver. La melancolía es un estado característico de la modernidad cultural –de una época que se pensó a sí misma como exilio y ruptura con la tradición– que se universalizó con la imprenta y los viajes. Entre la naturaleza y la cultura, entre la ciudad terrestre y la utópica, entre la técnica y la imaginación, el espacio de los ciborgs lo definen metáforas como «frontera», «peregrinaje» o «nomadismo», es lugares de metamorfosis continua, de diversidad de lenguas y gentes, lugares de exilio.
La confianza es un conglomerado de actitudes, deseos, creencias, emociones y expectativas que impregna nuestra vida. Confiamos en las personas, las instituciones, en la naturaleza y en nosotros mismos. Por supuesto, hay diversas formas y tipos de confianzas con varios correlatos (prácticos y teóricos, concretos y abstractos...). Pero, si es imprescindible para nuestra vida también es necesaria para el engaño: sin confianza no hay traición. Cuando nos convertimos en víctimas, ponemos en marcha diferentes respuestas para hacer frente a esta ruptura y aparecen malestares porque... ¿Acaso confiar no implica establecer dependencias?